jueves, 21 de noviembre de 2013

Hola chicos!!!les propongo leer el siguiente cuento: los tres chanchitos




LOS TRES CERDITOS

         Érase una vez tres cerditos que vivían en una granja con muchos otros animales: gallinas, vacas, asnos, perros…La vida en la granja era muy tranquila pero los cerditos siempre se quejaban del constante ruido que hacían sus amigos. Cada mañana, muy temprano, el gallo anunciaba con su “quiquiriquí” que había amanecido y rápidamente las gallinas empezaban a charlotear entre ellas muy alborotadas; por la tarde mientras los cerditos intentaban dormir la siesta, el mugido de las vacas y el rebuzno de los asnos los despertaban, y por la noche los perros los sobresaltaban con sus ladridos, pues eran los encargados de avisar si algún intruso se acercaba a la granja.

         Así que un día, muy temprano, se reunieron los tres.
-      Estoy harto de esas gallinas tan habladoras, no hay manera de hacerlas callar un minuto- dijo el cerdito pequeño.
-      Pues aún es peor por la noche- Añadió el cerdito mediano- No entiendo por qué los perros tienen que ladrar cada vez que ven algo que se mueve. A veces sólo es el viento.
-      Eso nos pasa por tener que compartir nuestra casa- dijo el cerdito mayor- si viviéramos solos podríamos dormir cuanto quisiéramos. ¿Qué os parece si nos marchamos de aquí y buscamos un lugar para nosotros?
Los otros dos cerditos estuvieron de acuerdo, así que sin pensarlo más se despidieron de sus compañeros, recogieron todas sus cosas y echaron a andar por un camino que estaba cerca de allí.

Alrededor de las doce del mediodía los cerditos llegaron a un valle.
-      Mirad que sitio tan bonito- dijo el cerdito pequeño- parece muy tranquilo.
-      Y pasa un riachuelo- dijo el cerdito mediano.
-      Aquí es donde podemos quedarnos a vivir. Pero tendremos que empezar ahora mismo a construir una casa- propuso el mayor de los cerditos- ¿Qué os parece al lado de aquel árbol tan grande?

Aunque los cerditos casi siempre estaban de acuerdo con su hermano mayor esta vez no fue así. El cerdito pequeño quería construir su casa en medio del valle aprovechando unas ramas y cañas que habían encontrado, el cerdito mediano prefería estar al lado del río y decidió que su casa sería de madera, y el cedito mayor, que era el más trabajador, pensó que una casa de ladrillo sería más segura.

Las tres casitas quedaron muy bonitas y esa noche cada cerdito durmió muy tranquilo bajo su techo.
Un día acertó a pasar por allí un lobo.
-      Vaya, vaya- dijo el lobo- me parece que estoy oliendo a cerdito. Seguro que viven en estas casitas: voy a intentar atrapar uno para desayunar.
Primero llamó a la puerta de la casa de las ramas y cañas pero como el cerdito pequeño lo había visto no le abrió.

El lobo decidió que si soplaba con fuerza podría derribarla fácilmente y así lo hizo. Cual no sería lo sorpresa del pobre cerdito cuando vio que toda su casa salía volando en pedazos, pero no se paro a pensarlo y salió corriendo hacia la casa de su hermano mediano.
-Que miedo he pasado, el lobo ha destruido mi casa de un soplido, espero que aquí estemos seguros.
El lobo que estaba muy enfadado porque no había podido conseguir su comida, empezó a soplar con mucha más fuerza ante la casa de madera.
Soplo y soplo y aunque le resultó más difícil, al cabo de un rato también las tablas de madera de la casa del cerdito mediano se vinieron abajo.
-Que suerte- dijo el lobo- ahora tendré dos cerditos en vez de uno.
Sin embargo, los cerditos lograron escaparse y se cobijaron en casa de su hermano mayor.
-Estamos perdidos le dijeron los dos cerditos a su hermano- el lobo ha derribado de un soplido nuestras casas y ahora también acabará con ésta.
- No lo creo- dijo el cerdito mayor muy tranquilo- he construido esta casa con ladrillos y he tardado mucho en hacerla. El lobo no podrá con ella.
Efectivamente el lobo sopló y sopló pero no puedo echar abajo la casa de piedra. Entonces, terriblemente hambriento y enojado, se dijo:
-      Esta casa no es como las otras y no puedo derribarla. Así que tendré que ingeniármelas de otra manera.
El lobo rodeó la casa buscando algún modo de entrar, subió al tejado y allí se le ocurrió la idea de que podía dejarse caer por la chimenea y aparecer en el comedor de los tres cerditos. Muy despacito, procurando no hacer ruido, empezó a deslizarse chimenea abajo y, ¿qué encontró cuando llegó al final?
Los tres cerditos, que eran muy listos y lo habían oído subir al tejado, tenían preparado un fuego y habían puesto un enorme caldero con agua hirviendo, en el que cayó el malvado lobo muriendo en el acto.
Muy contentos, los cerditos se abrazaron y tanto el mediano como el pequeño felicitaron a su hermano mayor por haberse esforzado más que ellos en construir un hogar seguro. Como habían aprendido la lección, el cerdito mayor enseñó a sus hermanos a hacer una casa igual que la suya. Ahora, los tres cerditos viven en tres casas iguales de piedra.

Y si algún lobo intenta atraparlos…sale siempre con la cola quemada.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

   Hola soy Marìa Laura Brizuela, ¡Bienvenid@s a Valorar-Nos!
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